Hyperloop, la cápsula que volará por un tubo a la velocidad del sonido

La idea es muy sencilla y resultará, cuando se implemente, en un ahorro gigantesco de energía y en una disminución importante de la contaminación.

Si montamos un tubo de 4 metros de diámetro, de hormigón, forrado interiormente de aluminio muy bien mecanizado (con tolerancias de micras, lo que está dentro del alcance de cualquier taller español) podemos colocar en su interior una cápsula de aluminio de un diámetro de 3,96 metros. Esta cápsula puede tener paredes de 20 cm, y estar hueca en su interior. Si la longitud de la cápsula es de 20 metros, con una masa de 73 toneladas (73.000 kg.) la fuerza hacia abajo producida por la gravedad, es decir, su peso, será de aproximadamente 730.000 Newtons.

Hyperloop2

La cápsula presenta una superficie horizontal (la proyección de su semi-superficie cilíndrica inferior) de 79 metros cuadrados.

Para mantener la cápsula sostenida por encima de la pared del tubo, se precisa una diferencia de presiones entre la superficie inferior de la cápsula y la superior, de 730.000 / 79 = 9.240 pascales o newton/metro cuadrado. Esto es algo que la grúa hidráulica más elemental consigue sin el menor esfuerzo. Por comparación, la presión atmosférica es de 100.000 pascales.

El tubo puede absorber aire de su parte superior e inyectarlo con esa diferencia de presiones en su parte inferior. La cápsula levita. Si adicionalmente la cápsula absorbe aire de su frente y lo expulsa a alta presión por su cola, se mueve casi sin rozamiento en el tubo, de forma que puede alcanzar velocidades cercanas a las del sonido (no hace falta que el movimiento sea supersónico, y así se evitan problemas de ondas de choque molestas para los pasajeros y la propia cápsula).

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Una línea de cobre, o de aluminio, aislada de la carcasa del tubo, que conduzca electricidad, proporciona la potencia (energía por unidad de tiempo) necesaria para mover las turbinas que producen las diferencias de presión para la levitación y la propulsión.

Como en cualquier diseño de ingeniería, hay que hacer unas cuantas pruebas. Lo peor debe ser construir el tubo, pues si se quieren alcanzar velocidades de 1.200 km/h necesitamos que el sistema funcione al menos un minuto a esa velocidad, y esto supone, con aceleracion igual a la de la gravedad, unos 10 m/s2, y el espacio necesario para la aceleracion y frenado, unos 30 kilómetros de tubo. El estado de Nevada en los EEUU tiene sitio más que de sobra para estas construcciones, y el hormigón es barato. 72 toneladas de aluminio cuestan 110.000 euros, cacahuetes para Musk.

El sistema es racional y razonable, y los costes, los mismos que los de los primeros coches (altos) hasta que se comenzó su producción en masa.

 

 

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